domingo 1 de enero de 2012

CUANDO LA FANTASÍA DE SEGRELLES CAUTIVÓ A VICENTE GRACIA

Brazalete, a partir de la ilustración de José Segrelles, El Árbol que habla y el agua de color oro.
Colgante, a partir de la ilustración de José Segrelles, Ábrete Sésamo.
Pendientes, a partir de la ilustración de José Segrelles, Montañas Humanas.


IMAGINACIÓN AL PODER.
Por: Mara Calabuig.
2011/12/29 LEVANTE EMV.

Basta subir la escalera novencentista y adentrarse en el mundo personalísimo de Vicente Gracia. Siempre he pensado que se trata de lo más parecido a hojear una lujosa edición de «Las mil y una noches». Ahora no sólo se le parece: lo es al pie de la letra. Y de la pintura. Porque Gracia se ha lanzado a la espinosa aventura de trasplantar a sus joyas las maravillosas ilustraciones que para el gran clásico oriental realizó en 1931 el ilustre pintor albaidense José Segrelles.

No tan recordado hoy como merece, en su obra destaca sobremanera su valiosísima labor en el campo de la ilustración. Luis Arcas, el notable artista valenciano, consideraba a Segrelles «uno de los ilustradores más interesantes de todas las épocas». Dotado de imaginación caudalosa y perfecta técnica, abordó los temas más diversos, desde la «Divina comedia» al «Quijote», el «Fausto» de Goethe, los relatos de Poe, los cuentos de Grim y Perrault, las páginas evangélicas. Fue en «Las mil y una noches» donde desplegó escenas de portentosa fantasía, pobladas de seres fabulosos y paisajes oníricos. Y esto es lo que Vicente Gracia, bebiendo directamente de las prodigiosas acuarelas segrellianas, ha traducido en una colección de joyas sencillamente asombrosa: sortijas, pendientes, brazaletes y broches que reproducen las formas pictóricas, coloreándolas con esmaltes conjugados en blancos y azules, el color tan utilizado por José Segrelles, motivador de que en sus repetidas estancias en Nueva York fuese bautizado allá como «el pintor azul».

Si esta colección de Vicente Gracia supone un «más difícil todavía» en su trayectoria, hay que subrayar también la inspirada en el mar y el cosmos, empleando una de sus gemas favoritas: los ópalos, tan impregnados de connotaciones mágicas. Además, el afamado coleccionista Attila Pereghy, muy afecto ya a Valencia y a Gracia, muestras sus últimos hallazgos de ópalos especiales, mensajeros de leyendas y hechizos. Otro atractivo poderoso procede de la insigne dinastía joyera de los Masriera, que arranca de 1840. Del más sobresaliente de sus miembros, Lluís Masriera Rosés, se han cedido para esta exposición unas bellísimas joyas, que realzan sus características ninfas y libélulas, combinando esmaltes traslúcidos y ópalos, piezas ejemplares del «Art Nouveau» primisecular d el XIX.

Así se completa una soberbia exposición de arte joyero que permanecerá abierta en el estudio-taller de Gracia, en la calle de la Paz, hasta el próximo 6 de enero. Como bien dijo en una ocasión el propio José Segrelles, dialogando con José Ombuena a propósito precisamente de sus ilustraciones para Las mil y una noches, «la lámpara de Aladino la tienen todos, aunque pocos la usan. Es la fantasía».

CHRISTIES’S y BARNEYS HAN SELECCIONADO PIEZAS DEL JOYERO VALENCIANO VICENTE GRACIA PARA SUS EXPOSICIONES INTERNACIONALES.
Por: J.J. Soler Navarro.

Vicente Gracia, ganó el Premio Nacional de Diseño en 1981 y a su trayectoria ahora se suma el ser el primer español en este sector seleccionado por ambas firmas.

Christie's, la conocida firma de casa de subastas, ha seleccionado piezas exclusivas de los maestros joyeros más prestigiosos de la actualidad para exhibir las colecciones en Ginebra y Londres y luego proceder a la subasta en Dubai. Bajo el nombre de 'La Ruta de la Seda', Vicente Gracia presenta un brazalete inspirado en los cuentos de las mil y una noches bajo el lema 'Hay un tesoro escondido', para explicar la importancia de las joyas en la trama de los cuentos. Representa una cueva llena de estalactitas hechas a la cera perdida que parecen oro fundente y un tesoro con coloridas y variadas piedras preciosas de todos los colores, zafiros, rubís, esmeraldas y brillantes acompañadas de espadas, coronas, entre otros. La pieza se subastó en la Dubai Sale de Christie's el pasado 27 de octubre.

Por otra parte, Barneys también cuenta con piezas exclusivas de Vicente Gracia. Se trata en esta ocasión de otro brazalete bautizado como 'Noche española', realizado a base de oro amarillo y diamantes, a modo de representación de una noche estrellada. Forma parte del catálogo de la firma de otoño/invierno, y junto al resto de colección puede verse en Nueva York en su tienda de Madison Avenue. Vicente Gracia es un joyero valenciano proveniente de una familia con larga tradición orfebre, y se ha convertido en el primer español que se encuentra entre los maestros del diseño de joyas seleccionados por prestigiosas casas como Christie's y Barneys para unirse en la exposición de sus piezas más exclusivas.

martes 13 de diciembre de 2011

RELECTURA EN TORNO A LA CARTELÍSTICA DE JOSÉ SEGRELLES 2/2








Por: ROMÁN DE LA CALLE
-II-

Avanzadas ya algunas observaciones de carácter globalizador, quizás no está de más, tampoco, que atendamos formalmente a algunas de las coordenadas fundamentales, consideradas -por lo común- como imprescindibles a la hora de valorar, en su justa medida, el entramado del diseño gráfico que, en última instancia, es constituyente de las propuestas cartelísticas. Desde tales presupuestos, se avanzarán aquí determinadas anotaciones de carácter formal, respecto a los elementos básicos de la labor de diseño, en su vertiente gráfica, acentuando particularmente aquellos datos que se vislumbran como más pertinentes en lo que a la actividad cartelística de José Segrelles se refiere. Un primer punto, altamente relevante, lo constituyen los principios de equilibrio y de dinamismo en las concepciones de Segrelles. Como es sabido, en la noción de equilibrio se hace directa referencia a las fuerzas opuestas, en unidad, que alcanzan una situación de reposo, mientras que el dinamismo apunta hacia cualquier tensión observable entre los elementos formalmente integrantes del cartel. Piénsese cómo Segrelles recurre a la utilización de las diversas posiciones del sistema horizontal, vertical y central, respecto al mapa estructural de sus propuestas cartelísticas. Así en muchos de sus trabajos opta por crear una importante sensación de equilibrio, acentuando el uso normalizado del conjunto de tales coordenadas, en el campo sobre el cual se desarrollan las diversas fuerzas compositivas, presentes en tales carteles ("Boceto para la Alhambra", "Visitad Palma" o "Visitad Granada"). Otras veces logra efectos semejantes de equilibrio, a través de la verticalidad central de una figura que contribuye, con su peso visual, enormemente significativo, a crear una importante sensación de estabilidad ("Campaña contra el Alcoholismo I", "Sociedad Protectora de Animales" o "Besuchen sie Valencia"). Pero asimismo, lógicamente, también recurre José Segrelles a importantes desviaciones respecto a tales ejes paradigmáticos, potenciando la oblicuidad -o diagonales- que, ya de por sí, provoca un gran efecto de dinamicidad ("V Centenario de S. Vicente Ferrer", boceto de "Escena deportiva F. C. Barcelona", "F. C. Barcelona" o "Real Aero Club de Cataluña"). De hecho, la tensión que provoca en la mirada, esa sugerencia de movimiento, logra que el cartel represente el tema a comunicar en un doble aspecto de permanencia y cambio, aspecto que se traduce en una relación recíproca entre el espacio y las fuerzas cartelísticas. Al fin y al cabo, las fuerzas del cartel están todas ellas definidas en el espacio, siendo -como se sabe- la dirección, la forma, el tamaño y la ubicación "gestáltica" que conllevan dichas fuerzas tensionales, las que determinan dónde se aplica la dirección y la velocidad del movimiento. Se trata, pues, de una especie de trilogía básica: el espacio, los centros del cartel y las fuerzas que se caracterizan en relación a ambos. De hecho José Segrelles, en algunos de sus carteles más sobresalientes, ha sabido potenciar esa tensión implícita en la conexión equilibrio / dinamismo, buscando (sobre todo en los temas de deporte o de espiritualidad) que las "fuerzas perceptuales", es decir las tensiones psicológicas que se dan en la percepción de dichos carteles, se agudicen al máximo. Y, en función de ese juego relacional -equilibrio / dinamismo- estructura la unidad de la propuesta visual del cartel, ya que al actuar sobre el resto de los elementos formales, tiende a relacionarlos también en una misma configuración perceptiva, paralelamente al grado de atracción y repulsión que conlleve dicha relación. Otro aspecto a destacar, en el estudio de la cartelística de Segrelles, es su habitual recurso a potenciar el centro de equilibrio -que ejerce su poder a través de la zona media del cartel, adquiriendo particular vigor en la mitad de dicha zona-, transmitiendo una profunda sensación de estabilidad. Por lo común, esa fuerza de la zona media dota, además, de una intensa simetría al conjunto, en relación intrínseca con el principio de centralidad. No en vano dicho centro de equilibrio funciona como núcleo, dota de peso y estabilidad a la composición y acoge el tema mismo, potenciándolo. ("Auto- móviles Lincoln", "Visitad Granada" o "Noces d'Argent F. C. Barcelona"). En realidad, la mayoría de carteles presentan un esquema visible de sistema centrado más sistema cartesiano, que también se aplica al ámbito pictórico. Pero mientras, por una parte, la combinación de ambos sistemas en el contexto pictórico de José Segrelles quizás sirve para representar un enunciado simbólico sobre la condición humana, por otra parte, en su cartelística ejerce la función más paradigmática de interpretar y señalar el tema comunicacional del cartel. ¿Cómo ignorar el impacto de esa dualidad -equilibrio / dinamismo- sobre las formas, ayudando, como hemos ya dicho, a unificar la configuración visual? Sin duda, es la forma el elemento más vulnerable respecto a tal relación, pero también es la clave predominante en la cartelística de Segrelles, que seve reforzada por toda una serie de recursos gráficos. De ahí el interés de cotejar entre sí –cuando es viable- tanto los dibujos preparatorios como los bocetos directos, junto al cartel definitivo. Cualquier análisis de los recursos gráficos, en conexión con la forma, debe tener en cuenta determinados aspectos, tales como la importancia del contorno, el grado de esquematización de las figuras, valor de la línea, repeticiones gestálticas, desarrollo del color, la tipografía, etc. Su estudio pormenorizado, respecto a los carteles de Segrelles, exigiría, ya de por sí, un trabajo monográfico, cuyo lugar no es éste -por supuesto-. Sin embargo, atendiendo tan sólo a la globalización, podemos afirmar que los trabajos cartelísticos de Segrelles tienden a crear una estrategia de intervención -sobre todo en sus más destacadas aportaciones- donde priman los principios de simplicidad y de ordenación, aunque bien es cierto que tampoco faltan numerosas excepciones a la ley de la parsimonia. Ambos principios se relacionan, de manera inmediata, con el equilibrio visual de las formas, tamaños, direcciones, colores, distancias, texturas y tensiones, estableciéndose un orden en el que todas las fuerzas estructurales se sostienen unas a otras, logrando una adecuada interacción entre ellas. Lo que si que es cierto es que Segrelles -como buen ilustrador gráfico- consigue una considerable síntesis entre el equilibrio de las fuerzas en el campo perceptual y el control de la estructura compositiva que propone. Con ello se evidencia la profunda interacción existente entre los elementos formales del cartel y el mensaje transmitido, ya que tanto los rasgos formales principales como sus detalles complementarios nos revelan poderosamente el contenido y la información deseada. De hecho, es un lugar común esperar -ante una propuesta cartelística- que el espectador pueda llegar fácilmente a captar la estructura general y sus partes, toda vez que el orden que percibe el espectador no es sino una especie de reflejo del orden interno y de la simplificación estructural de cada cartel. En ese sentido, debemos entender la conformación de los carteles de Segrelles como equivalente estructural del mensaje que, en cada caso, se desea transmitir. Y en tal juego de correspondencias radica una de las claves estimativas de la eficacia cartelística. Si la estructura formal se nos ha presentado como requisito ordenador, en su variable simplicidad, no hay que olvidar que tal estructuración se desarrolla, justamente, en un inmediato diálogo con el espacio. Y la vertiente espacial se perfila, en el conjunto de la cartelística de Segrelles, de dos maneras, que conviene tener en cuenta, incluso en este breve recorrido que estamos efectuando sobre sus trabajos. Por un lado, tenemos aquellos carteles, en los cuales la relación figura/fondo aparece perfectamente delimitada y no conlleva, ni da pie, a ningún tipo de ambigüedad. ("Anuncio Ford", "Vermouth Cinzano", "Bocetos para F. C. Barcelona" o "Anuncios de Cerveza I y II"). En esta relación bidimensional, los intersticios entre las figuras y/u objetos del cartel están cuidadosamente definidos, poseyendo una gran entidad por sí mismos y siendo perceptibles por derecho propio, creando un contenido de la composición cartelística relativamente simple, como es el que se produce mediante la acomodación de dicha composición a dos planos frontales, dando énfasis al concepto de frontalidad, frente al cual el espectador recorre visual- mente el cartel. Por otra parte, abundan los carteles de Segrelles donde se nos presentan claras sugerencias de profundidad, logradas mediante las líneas de contorno, el color, la luz, los niveles de subdivisión, los gradientes, el traslapo, el escorzo, la inclinación respecto al plano frontal, cierto carácter volumétrico, posición del plano de la imagen, relación entre las dimensiones, etc. Quizás el conjunto de la serie "Visitad..." puede servir de ejemplificación global de lo dicho. En realidad, tal efecto de tridimensionalidad -que ya de por sí es débil cómpite con otros importantes factores que refuerzan la bidimensionalidad, como puedan ser la visión estereoscópica, el paralaje de movimiento, la acomodación del cristalino del ojo que informa de la planitud del cartel, el sentido del tacto asegurando de su lisura, etc. Desde un punto de vista bidimensional, es más fácil localizar tanto el centro de equilibrio de toda la composición como los centros de cada objeto y/o figura individual. Por otra parte, los centros -dentro del espacio de dos dimensiones en que se convierte el cartel- se adhieren como grupo de apoyo a las figuras / objetos principales, mermando la apertura perspectivística o en profundidad. Asimismo el color logra, mediante la complementariedad, relacionar los objetos del primer plano con el fondo. Y el marco plano del cartel ysu adhesión a una pared plana corroboran la información de origen fisiológico que comunica al espectador que se halla ante un objeto plano. En consecuencia, podríamos afirmar que el factor espacio se sitúa en una espacialidad intermedia entre lo bidimensional y lo tridimensional. Pero ¿cómo se establece, en estos casos, la relación del espectador? Quizás sea imposible responder taxativamente a esta cuestión y depender de cuál sea la zona del cartel que centre la atención del espectador. Según ello, éste se encontrará frente a un espacio bi/tridimensional e incluso puede llegar a percibir simultáneamente ambas visiones, debilitando respectivamente sus propiedades intrínsecas. En el caso de que el espectador fije su atención en la disposición bidimensional del cartel, se producir la coincidencia lineal entre ambos ejes visuales. Si, por el contrario, el espectador se centra en la situación tridimensional del cartel, el eje central de la sugerencia de profundidad representada en él converge oblicuamente respecto a la línea visual del espectador, produciendo una relación más compleja y de mayor tensión. Por último, si permanece en ese reino de la espacialidad intermedia, las relaciones entre espectador y cartel se situarán en una ambigüedad direccional no definida. En cualquier caso, tales efectos de espacialidad son bien conocidos por los especialistas y la práctica alcanzada por José Segrelles -sobre todo en sus ilustraciones- asegura plenamente este dominio de la composición, como también hacía lo propio respecto a otros elementos no menos básicos en su actividad cartelística, como son el color y la luz, justamente para mejor lograr esa espacialidad intermedia, cuando lo consideraba necesario. El color y la luz se relacionan intrínsecamente en el sentido de que la luz se percibe como la sensación que provoca el estímulo color en el campo cartelístico o -en otros términos- el color del objeto / figura representado en el cartel. Y tal influencia rec¡proca puede especificarse en una serie de observaciones. La luz, a través de los valores altos o claros de los colores, provoca una sensación lumínica sobre la superficie plana del cartel. En realidad, la luminosidad de los colores depende del contexto cromático y/o luminoso dentro de la totalidad compositiva que es el cartel, siendo precisamente el fenómeno de cierto resplandor, un ejemplo de esa relatividad de los valores lumínicos. De hecho, la luz de un color modifica, por completo, las cualidades lumínicas de los demás colores del cartel. Además, la luminosidad también responde -como el color y el resto de los elementos formales- a la ley de la simplicidad, de tal manera que el efecto de iluminación se origina de la tendencia a la estructura más simple. Ya los gestaltistas -y Arnheim desde la historia del arte- nos han aportado suficientes argumentos y principios experimentales como para que aquí, nosotros, insistamos más a tal respecto. Si atendemos a los carteles de José Segrelles que destacan por los juegos lumínicos ("Automóviles Lincoln", "XXVIII Vuelta Ciclista", "Visitad Granada"...) constataremos cómo los elementos cromático/luminosos, como el matiz, el tamaño, la saturación, grado de luminosidad..., y el lugar de cada uno de los colores logran estabilizarse entre sí, no provocando disonancias o repulsiones que, en cualquier caso, alterarían el mensaje visual y comunicativo del cartel. Asimismo esa correspondencia estructural influye sobre el grado de simplicidad de la totalidad, que debe ser aprehendida por el espectador. Además, la luz y el color -entendidos como contrapuntos o equilibrios dinámicos de los carteles- se transforman en rasgos formales determinantes de la expresión que, a menudo, domina en la cartelística de José Segrelles. No se olvide, una vez más, que al hablar aquí de "expresión" referida a los carteles nos estamos refiriendo a la correspondencia estructural necesaria entre la forma característica que se percibe y la significación que se debe transmitir. Aunque tradicionalmente la función comunicativa de un cartel anula, en gran medida, la importancia del factor expresión, en la cartelística de José Segrelles parece ocurrir todo lo contrario, siendo la expresión el elemento encargado de transmitir contenidos universales a través de la imagen cartelística, requiriendo un alto grado de captación, por parte del espectador. La expresión se manifiesta especialmente, además, a través de los rostros de los personajes, al reflejar perfectamente las tensiones internas -o la placidez- que acompañan la gestualización del acto o la propia fisonomía de los rostros. Piénsese, especialmente, en los carteles de tema deportivo, con toda la parafernalia que, en este sentido, conllevan.

domingo 13 de noviembre de 2011

RELECTURAS EN TORNO A LA CARTELÍSTICA DE JOSÉ SEGRELLES (1/2)


Por: ROMÁN DE LA CALLE.

1. El presente artículo formó parte de un catálogo dedicado a la cartelística y a los bocetos de J. Segrelles, sin duda una de las facetas artísticas más interesantes de este autor. El Museo Segrelles de Albaida organizó la muestra, -comisariada por J.J. Soler Navarro), en el Museu de la Ciutat, en colaboración con los ayuntamientos de Valencia y Albaida. Este texto fue redactado por el autor, en directa coordinación con la investigadora Mª José Aliaga, becaria que se especializaba entonces en diseño gráfico y principalmente en el ámbito del cartel. De nuevo, sirvan estas palabras de reconocimiento y gratitud por el trabajo y la autoría conjuntos.

"Este es mi gusto: no un buen gusto, no un mal gusto, sino mi gusto, del cual yo no me avergüenzo ni lo oculto".
F. Nietzsche. Así habló Zaratustra.

I

Posiblemente sea la faceta de José Segrelles (Albaida, 1885-1969) como ilustrador la que mayor eco ha merecido siempre entre los especialistas. Sin embargo, su actividad como cartelista es -hoy- ciertamente muy poco conocida, por lo común.

En tal sentido, recuperar históricamente esta vertiente de la dedicación de Segrelles -bastante acotada, de hecho, en su cronología- no carece, en determinada medida, de interés, sobre todo si, además, se deriva de ello una cierta reflexión acerca de sus particulares rasgos y características.

Generalmente limitándonos al contexto de la plástica valenciana la adscripción a la cartelística se ha ido produciendo o bien desde la ilustración gráfica o bien desde el más estricto quehacer pictórico. Sólo en muy concretas opciones, la vinculación a este medio de comunicación visual ha ido acompañada de un auténtico cuestionamiento e indagación de sus exigencias y condiciones como tal medio de conformación y reproducción artísticas, directamente relacionado con los mass media.

La conocida -y ya histórica- polémica entre Ramón Gaya y Josep Renau, a tal respecto, puede ser ampliamente paradigmática de cuanto intentamos ahora, escuetamente, recordar. Asi, pues, teniendo en cuenta ese doble modo de acceso, más o menos habitual, al ejercicio cartelístico -desde la ilustración y/o desde la práctica inmediata de la pintura- conviene subrayar, ya en una primera aproximación, cómo la aportación de José Segrelles al ámbito del cartel puede, en cierto modo, articularse de acuerdo con esa doble opción indicada. Es decir que, por una parte en sus carteles no falta, según los casos, la amplia influencia de su faceta como ilustrador, a la vez que, por otro lado, algunas de sus opciones cartelísticas, bien pueden entenderse asimismo como una especie de virtual extrapolación pictórica a dicho medio. Lo gráfico y lo pictórico se reparten, de este modo, el predominio o, incluso, cohabitan Boceto para automóviles Ford, 1930 -como categorías descriptivas del hacer plástico- especialmente en el marco de su cartelística. De tal disyunción o intersección depende, en consecuencia, buena parte del correspondiente impacto visual de la obra en cuanto cartel, toda vez que no es lo mismo realizar un proyecto a priori concebido "como cartel" que dotar con las formalidades de cartel una propuesta directamente concebida "como pintura". Tales observaciones, por supuesto, son principios generales que aquí se formulan -creemos que oportunamente- para mejor enmarcar el tema que nos ocupa, en la practica cartelistica de José Segrelles.

    En tal sentido -al margen, de momento, de cuestiones estilísticas- podrían ejemplarmente contraponerse, para ratificar los planteamientos expuestos, el boceto original titulado "Ordeñando un olivo" y el cartel realizado para la C.E.T. "Visitad San Sebastián" (1926); el cartel del "V Centenario de S. Vicente Ferrer" (1955) y el boceto de "Anuncio de Ford" (1930); el cartel "Besuchen sie Valencia" (1926) y el de la "XXVIII Vuelta Ciclista a Cataluña" (1948). Con ello podrá claramente cotejarse el juego de principios alternativos que deseamos diferenciar dentro de la cartelística de Segrelles, partiendo incluso de la coyuntura misma de su concepción.

En realidad diríase que José Segrelles proyecta en el diseño / ejecución de sus carteles las pautas constructivas que, por lo general, presiden su experiencia artística, primando en unas circunstancias la tensión gráfica de sus ilustraciones y, en otras propuestas, acentuando el carácter estrictamente pictórico de éstas.

Incluso, en ciertos casos, hasta las formalidades y requisitos autorreferentes del cartel parecen minimizarse a ultranza, para convertir determinadas ilustraciones, de radical valor autónomo -como tales- en carteles. Véase así por ejemplo, el cartel de la "Sociedad Protectora de Animales" o el boceto para "Ajuntament de Barcelona", ejecutados ambos con un aura modernista, cuyas imágenes podrían ser asimismo perfectamente adoptadas como portadas o pasar a ilustrar ensoñadoras narraciones.

En otros casos se da una cierta cohabitación de lo gráfico y lo pictórico en una misma propuesta. Tal es el caso del cartel "Lincoln", donde el estudio gráfico del diseño del automóvil se destaca fuertemente sobre el tratamiento pictórico de un paisaje que lanza determinados guiños hacia la factura y juegos cromáticos propios de Muñoz Degrain.


Por supuesto, no faltan tampoco carteles cuyo específico diseño refuerza precisamente su plena caracterización, como tales. Ese es el caso de "Noces d'Argent de F. C. Barcelona" (1924), "F. C. Barcelona", "Lotería de Nadal" (1933), o "Real Aero Club de Cataluña" (1920), por citar tan sólo algunos de los más significativos, desde esa concreta perspectiva comentada.

Por otra parte, ese enlace transicional entre lo gráfico y lo pictórico queda, en José Segrelles facilitado precisamente por su sistemático recurso -en los bocetos- a la técnica de la acuarela o del gouache, con excepción de algunas técnicas mixtas y de un par de óleos sobre cartón. Aunque, curiosamente, su habilidad le lleva a que, por cierto, los dos bocetos realizados al óleo, para el "Gran Trofeo del Moto Club de Cataluña" (1930), tengan unas características de alta dinamicidad en su diseño ilustrativo.

Desde un punto de vista estilístico, existe en la cartelística de Segrelles una fuerte heterogeneidad, a menudo vinculada a las series temáticas desarrolladas. Así entre los carteles realizados para la Compañía Española de Turismo, por ejemplo, el conjunto destinado a promocionar distintas ciudades -con su hincapié en el tipismo y en la arquitectura monumental- se diferencia claramente de aquellos otros bocetos dedicados a fomentar la opción turística en si misma, repletos ya de resonancias siderales, donde el propio anagrama de la C.E.T. se transforma en esfera planetaria y la bandera española zigzaguea convertida en surco de estelas, sobre el obligado fondo azul del universo.

Sin duda, los concebidos para el área deportiva -fútbol, ciclismo, aviación- desarrollan rasgos específicos, en su apelación a la dinamicidad, que afectan directamente a su composición. Posiblemente quepa catalogarlos entre los más logrados. Sin embargo en aquellos estudios vinculados al ámbito de la promoción de productos -"Ford", "Lincoln", "Jabones Barange", "Conservas Albo", "Vermouth Cinzano", "Citrozumos" o "Catalana de Gas"- se da estilísticamente una fuerte diversidad en su concepción. También entre ellos pueden hallarse ejemplos no carentes de interés.

Además, entre los carteles de carácter institucional -bien sea relacionados con entidades, con campañas oficiales o determinadas celebraciones- es donde la dispersión estilística quizás sea mayor. Confróntese así los, ya citados, de la C.E.T., los bocetos para la campaña contra el alcoholismo o el primer cartel históricamente dedicado a las "Fiestas de Fallas" (1929).

Sin duda oscilan los planteamientos estéticos de José Segrelles, para su cartelística, tanto en los dibujos de preparación, como en los bocetos -y por lo tanto también en los carteles resultantes- entre una determinada simplicidad y un cierto barroquismo de concepción y ejecución. Cotéjense desde esta óptica: "Automóviles Ford", "XXVIII Vuelta Ciclista a Cataluña", "Cartel de Fallas", "Exposición Misional" (1929).

Por último, la información vehiculada desde los carteles también queda sometida a una amplia gama cualitativa de opciones: desde la escueta descripción -estrictamente denotativa-, puede pasarse a una fuerte incidencia narrativa o a un intenso alarde de fantasía. Diríase, pues, que complementariamente al lenguaje retórico, adscribible a las habituales funciones de la cartelística, José Segrelles no duda tampoco en incorporar determinadas estrategias narrativas, simbólicas o fantásticas -propias, por otro lado, de sus planteamientos artísticos-, estableciendo así una cierta asimilabilidad de procedimientos entre los distintos sectores a los que dedica su labor plástica.

Es, por tanto, la versatilidad de los medios de expresión lo que se pone a prueba, a partir de la generalización de determinadas técnicas, siendo, ante todo, la concepción ilustrativa de Segrelles la que despunta, claramente vinculada, de hecho, a su particular experiencia y dedicación.


domingo 25 de septiembre de 2011

EL ARTE DE JOSÉ SEGRELLES ALCANZA ALTAS COTIZACIONES EN AMÉRICA

Por: J. J. SOLER NAVARRO.

 



EL ARTE DE SEGRELLES SIGUE COTIZÁNDOSE EN AMÉRICA MÁS QUE EN ESPAÑA. El pasado jueves 22 de septiembre de 2011, una conocida Casa de Subastas Americana, sacaba a la luz en una de sus Salas de Nueva York, media docena de acuarelas realizadas por José Segrelles durante los primeros años de su estancia neoyorquina y publicadas tanto en la revista Redbook en el año 1930 como en las sucesivas ediciones de la revista Cosmopolitan.

A pesar de las dificultades económicas a las que se enfrenta ahora Estados Unidos, al igual que ocurría durante la larga estancia en Nueva York de José Segrelles entre octubre del año 1929 -llegado en pleno “Krac” financiero-, y el año 1935 que decidió por cuestiones personales y fiscales regresar precipitadamente a su pueblo natal Albaida, como decíamos, el jueves 22 de septiembre, sus acuarelas alcanzaban precios que raramente alcanzan en las subastas españolas.
En esta subasta de Nueva York, también había obras de los españoles Pablo Picasso, Juan Gris, Salvador Dalí, Joan Miró, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, y otras firmas del final decimonónico y principios del siglo XX, como Paul Cézanne, Edgar Degas, Eugène Delacroix, Paul Gogin, Edouard Manet, Jean-Francois Millet, René Magritte, Claude Monet, Henri Matisse, Thomas Moran, Camille Pissarro, Pierre-Aguste Renoir, Paul Signac, Henri Toulouse-Lautrec, Milton Avery, Paul Cadmus, Childe Hassam, Georges Braque, Marc Chagall, Man Ray, Amadeo Modigliani, Edvar Munch.

El 18 de diciembre de 1932 en una de sus visitas por España, en respuesta al periodista JOSÉ MONTERO ALONSO del Periódico CRÓNICA, en el artículo “EL ARTE Y EL TRIUNFO DE SEGRELLES”, el artista español descubría, que por cada una de sus ilustraciones, cobraba cuatrocientos dólares. Ahora en el año 2011, algunas de esas obras, se han subastado por doce mil dólares, precio de martillo, a lo que hay que sumar la comisión del vendedor, la comisión de la casa subastadora y los impuestos de los Estados Unidos, alrededor de los 15.000 dólares en total.

Habrán de tomar buena nota, los coleccionistas, galeristas, tasadores, casas de subastas y marchantes. Como estudioso de la obra de José Segrelles fue emocionante participar en el inicio de la subasta de cada Lote que salía por 1.125 $ y ser así testigo de su precio final, aunque en el momento de inscribirme como pujador, me sentía como espontáneo en una gran plaza de toros, americana claro!

miércoles 14 de septiembre de 2011

UN ARTE VALENCIANO EN AMÉRICA

por FRANCISCO AGRAMUNT LACRUZ.








La personalidad del artista José Segrelles Albert (1885-1969) fue la más emblemática de la ilustración española de este siglo y la que más prestigio internacional alcanzó en el continente americano. La sugestión que ejercieron sus obras ha sido reconocida desde hace décadas por la crítica, galeristas y coleccionistas que vieron en ellas una lección de destreza técnica, un preciosista estilo barroco y una portentosa capacidad imaginativa. Su actividad artística, profusamente recogida en ilustraciones, dibujos y pinturas, es ampliamente conocida en el mundo entero. En los Estados Unidos todavía se guarda culto y admiración a la obra de uno de los dibujantes valencianos de mayor magisterio y proyección mundial, José Segrelles, quien durante una década de trabajo creador en Nueva York sobresalió por sus portentosas facultades plásticas. Y ello sin abandonar nunca su relación con Valencia, manteniéndola a lo largo del tiempo con largas estancias en su pueblo natal y en las exposiciones que aquí se prodigaban. Su estudio de Albaida, por otra parte, fue escuela y hogar para los jóvenes artistas, quienes podían trabajar libre y holgadamente, compartiendo la amistad paternal y los sabios consejos artísticos del maestro.

José Segrelles Albert nació el 18 de marzo de 1885, en Albaida (Valencia). Su vocación artística se le despertó muy tempranamente, a los ocho años, por lo que su padre lo envió a Valencia para recibir una educación "decorosa" en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. En sus horas libres frecuentó los estudios de Isidoro Garnelo y Joaquín Sorolla que se convirtieron en sus principales maestros. A los veinte años se trasladó a Barcelona, donde pasó un período de intenso aprendizaje en el taller de Antonio Cava, en la Escuela de la Lonja, al tiempo que en el estudio del fotógrafo Napoleón aprendió la técnica de colorear y retocar fotografías. En 1908 entró a trabajar como dibujante ilustrador en la editorial Molina, en la que rápidamente destacó entre sus compañeros por su dibujo riguroso y fértil imaginación. A partir de 1910 hizo sus primeras exposiciones individuales en la Ciudad Condal, en las que quedaban recogidas sus creaciones ilustrativas sobre El Quijote, Flor de Mayo, -La Catedral, Los muertos mandan, Historia de España, Las Florecillas de San Francisco, Vida de San José de Calasanz, Las Mil y una Noche... En 1928 celebró su primera exposición en el Círculo de Bellas Artes de Valencia, en la que presentó una serie de dibujos, acuarelas, gouaches y pinturas que suscitaron una gran expectación entre el público y la crítica por sus temas exóticos, su estilo barroco y su exacerbada fantasía. Al año siguiente el artista valenciano obtuvo la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona que ratificó el éxito conseguido anteriormente en sus exposiciones.

Su personalidad como dibujante alcanzó relieve internacional al ser contratado por diversas editoriales de Nueva York para realizar la ilustración de diversas revistas y publicaciones norteamericanas. Su nombre alcanzó una enorme popularidad por sus dibujos publicados en The Cosmopolitan, Reed Book, American Magazine, Liberty, Good House. Sus dibujos se impusieron rápidamente entre el público estadounidense por su rica fantasía, su preciosismo y su virtuosismo descriptivo que entonces no tuvo comparación con ningún otro artista. Una fértil y férvida imaginación que dio de sí, al menor estímulo externo, imágenes y escenas impresionantes por su originalidad y del todo inteligibles, aun dentro de su más exagerada fantasía se sirvió, en su obra, de una técnica sagacísima y llena de recursos. En 1931 celebró una gran exposición en el Internacional Art Center Roerich Museum de Nueva York que fue ampliamente glosada por la crítica neoyorkina. Su experiencia americana terminó bruscamente al abandonar Nueva York y establecerse definitivamente en el estudio que había montado en su pueblo natal. En Albaida constituyó su hogar, creó su taller museo, se casó y realizó una admirable labor dibujística y pictórica. Reanudó sus colaboraciones con empresas editoras y litográficas como Araluce, Salvat, Mir, Simón Dura y London News, ejecutando numerosas ilustraciones y carteles publicitarios. Conjuntamente celebró diversas exposiciones en Madrid, Valencia y alma de Mallorca, donde obtuvo importantes éxitos. Al finalizar la guerra civil española, fue nombrado profesor encargado de Cátedra de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, al tiempo que se dedicó a la tarea de restaurar y pintar numerosas obras de temática religiosa para diversas poblaciones valencianas. En 1940 fue designado Académico de a Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y al año siguiente falleció su joven esposa, lo que le postró en un estado de angustia desesperanzada y le afianzó más su vocación de solitario. Su producción artística de entonces se distinguió por la gran variedad de técnicas que utilizó, desde la aguada, la cera, gouache, pasando por el temple o el óleo, hasta as técnicas mixtas, realizadas sobre soporte de tela, papel o cartón. Simultaneó su labor de ilustrador con la realización de numerosas alegorías en títulos, diplomas y pergaminos y con la ejecución de grandes encargos al óleo para Alcoy, Onteniente, Bocairente, Albaida, Agullent, Algemesí, Gandía y Carcagente. En los años 1948, 1952, 1955 y 1956 celebró nuevas exposiciones en Barcelona, Madrid y Valencia. Y en 1951 fue nombrado Diputado Provincial y Presidente de la Comisión de Bellas Artes. En 1960 recibió el encargo de la editorial Espasa-Calpe para ilustrar diez temas sobre El Quijote y Araluce lo contrataría para ilustrar un libro sobre Jaime I.

Durante sus últimos años, José Segrelles Albert prosiguió trabajando sin descanso en su casa estudio Museo de Albaida. Dibujaba desde las cinco de la madrugada hasta las últimas horas del día en un esfuerzo titánico y agotador. Convirtió su estudio en una especie de cenobio de belleza sólo frecuentado por las personas y artistas jóvenes de su confianza, a los cuales enseñaba los secretos de su trabajo creador. El maestro era, en efecto, un ser enigmático para muchos, parapetado tras el misterio de su arte y, sobre todo, un romántico altamente personal que infundió este espíritu a sus obras. Infundió alma a las cosas inanimadas; mostró los objetos como si fueran seres humanos; las nubes como monstruos; llegó a dar visualidad a sensaciones de sonido y de color; creó un mundo enteramente fantasioso de sinfonías beethovenianas; visiones del infierno dantescas y mágicas transfiguraciones orientales. Tales fantasías barrocas, utópicas e inocentes quedaban salvadas de lo absurdo gracias a su talento artístico y creador. Alternando imágenes tiernas y líricas con obras teatrales y heroicas, pasando en un instante de la amarga sátira a la exageración humorística, Segrelles surgió en el panorama artístico valenciano como uno de los creadores más variados y sorprendentes.

La última imagen del dibujante y pintor valenciano la ofreció el periodista José Ombuena en uno de sus magistrales artículos. "Era como un oriental con vocación de morabito, de solitario, de ermitaño; ni ascético del todo ni del todo sensual, y un poco, ambas cosas. Albaida, su pueblo, le había hecho así, y no era muy aventurado imaginarle envuelto en una chilaba y contemplando durante horas y horas la mudable forma de las nubes o el frío resplandor de las estrellas sobre el valle", escribió Ombuena. En la ancianidad se podía ver a Segrelles en su estudio, junto a la ventana, frente al pupitre de trabajo o un caballete, escuchando la Novena Sinfonía de Beethoven, y con unos grumos de incienso puestos a quemar por los rincones. En esa misma casa, rodeado de obras de arte y de cuantos objetos y recuerdos le hablan ayudado en su larga y fructífera carrera, moría el gran maestro valenciano el día 3 de marzo de 1969. Su aportación a la plástica valenciana de este siglo constituyó no sólo un ejemplo de magnífico quehacer y coherencia artística, sino una admirable labor de difusión artística, pues llevó su arte más allá del océano, haciéndolo cosmopolita y universal.


Fragmento del libro UN ARTE VALENCIANO EN AMERICA (Exiliados y Emigrados) de FRANCISCO AGRAMUNT LACRUZ editado por El Consell Valencià de Cultura de la GeneralitatValenciana. © del Autor. D. Francisco Agramunt Lacruz (Valencia 1948) es Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, Graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodistas y Académico de la Real Academia de Ciencias Nobles Letras y Bellas Artes de Córdoba.




domingo 26 de junio de 2011

EL BARÇA QUE PINTÓ SEGRELLES

Un año en torno al genio creativo de Segrelles.
Por Agustí Garzó. LEVANTE EMV 23/06/2011
Además de poder admirar la obra permanente que se conserva en la Casa Museo de Albaida, las exposiciones temporales promovidas con motivo del 125 aniversario del nacimeinto del artista han permitido profundizar en su obra. Especialmente emotiva ha sido la presencia del cartel original de las Fallas de Valencia o la de los carteles del Barcelona. Pero además, los organizadores de la muestra han aderezado el programa de actos con interesantísimas iniciativas. Remei Tomás,  por ejemplo, ha modelado en barro las figuras que segrelles creó para la serie de los siete pecados capitales. También músicos de la Vall han compuesto piezas musicales inspiradas en obras de Segrelles. Y J.J. Soler Navarro, biógrafo del artista, ha lanzado una publicación en la que plasma de nuevo su aprecio hacia un creador que ha sido fundamental en su vida. Exposicione en Valencia y visitas de personalidades de cultura han agradandado la dimensión de Segrelles. A.G.


viernes 6 de mayo de 2011

Acte de Cloenda de les activitats realitzades per l’Institut José Segrelles d’Albaida

125 NATALICI DE SEGRELLES
Programa de l’Acte de Cloenda de les activitats realitzades per l’Institut José Segrelles d’Albaida amb motiu del 125 Natalici del Pintor.

Dia: divendres 6 de maig de 2011.
Lloc: Institut d’ESO José Segrelles-Albaida.
Des de les 19’00 h.

Pulsar el botó blau per vore l'acte de cloenda:



Exposició de reproduccions de les il•lustracions de “Les mil i una nits”
Lloc: hall de l’Institut

Exposició d’obres originals de Segrelles procedents de col•lecions privades i busto commemoratiu de Segrelles realitzat en terracota per Reme Tomás.
Lloc: sala d’actes Joan Gaspar

Banda de Música de l'IES.
Interpreta Pasdoble "Segrelles" de José Pérez Vilaplana.
Lloc: Pati de l'Institut.
Pulsa el botó blau per vore el reportatge fotogràfic i escoltar el Pasdoble SEGRELLES:


19’30 H Conferència a càrrec de Susana Vilaplana Sanchis, cap de Servei de Museus de la Direcció General de Patrimoni Cultural Valencià
Lloc: sala d’actes Joan Gaspar



Actuacion musical:
Joan Ramon Company ( pianista )
Interpreta: L’isle joyeuse de C. Debussy
Lloc: sala d’actes Joan Gaspar

miércoles 4 de mayo de 2011

ROMÁN DE LA CALLE GALARDONADO CON EL PREMIO 1º DE MAYO 2011.

Román de la Calle, con carácter individual, y la Plataforma Valenciana per la depenència, como grupo, han sido designados “Premios Primero de Mayo” del año 2011, en su VII edición. Dichos galardones se han entregado esta mañana del 4 de mayo, a las 11 horas en el Palau Ducal dels Borja, carrer Duc Alfons el Vell, número 1, de Gandía (Valencia).
La iniciativa se debe a la Unió Comarcal de la UGT de la Ribera Baixa, La Safor i la Vall d’Albaida. Los premios representan la voluntad de brindar el debido reconocimiento sindical a las personas y entidades que con su trabajo y trayectoria han contribuido a mejorar el bienestar social, laboral, económico e intelectual de los trabajadores y trabajadoras del País.
Han formado parte del jurado: Josep Lluís Doménech Zornosa, Jesús Huguet Pascual, Josep Antoni Fluixà Vivas, Vicent Soler Marco, Pepa Llorca Llinares, Raúl Roselló Llinares y Josep D. Azorín.
En la presente edición se ha resuelto premiar, unánimemente, en la modalidad individual al catedrático de Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Valencia y director del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas, profesor Román de la Calle, por su meritoria labor en el mundo de las artes plásticas y visuales y particularmente como ejemplo destacado de lucha a favor de la libertad de expresión, al reaccionar de forma decidida frente a la censura política, en marzo del 2010, siendo director del Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVIM), presentando su dimisión irrevocable.
Por su parte el galardón de carácter colectivo se ha otorgado a la Plataforma Valenciana por la Dependencia, teniendo en cuenta su constante y sostenida defensa de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y la Atención a las Personas en Situación de Dependencia, en un momento especialmente crítico, como el actual.
Los trofeos, que se entregarán a los merecedores de tales reconocimientos, son dos esculturas, creadas a tal efecto, por el artistas José Díaz Azorín.
En anteriores ediciones han obtenido galardones, entre otros: Bernat Sòria, Joan Lerma, Mª Teresa Fernández de la Vega, Fernando Delgado y Francisco Tomás Vert.


Román de la Calle, es Catedrático de Estética y Teoría del Arte en la Universitat de València - Estudi General. Filósofo, ensayista, y crítico de Arte. Acaba de ser elegido recientemente, por cuiatro más, Presidente de la Real Academia de San Carlos de Valencia y miembro de la Real Academia de San Fernando de Madrid.