miércoles, 21 de enero de 2009

La influencia de Segrelles en Schmidt.

01 Bodas de Titania y Oberon, Schmidt, Albaida 1947.



(1) EL ENCUENTRO SCHMIDT-SEGRELLES
Por:
IVÁN ESBRÍ ANDRÉS.
Licenciado en Historia por la Universidad de Valencia.
Diploma Postgrado en Educación Artística y Museos ADEIT-Universidad de Valencia.


“Querido discípulo”
De esta forma tan cálida y cariñosa se dirigía el Maestro José Segrelles Albert al magnífico dibujante, pintor, muralista y cartelista Martz-Schmidt (Gustavo Martínez Gómez, Cartagena 1922-Elx 05/01/1998) durante la estancia de este en la Casa-Museo del Ilustrador en Albaida. Tan pocas referencias tenemos del encuentro, que parece casi un secreto, y sorprende, cuanto menos, a muchos esta amistad cuya mejor descripción de aquellos días -porque es seguro que fue más de uno- que juntos pasaron, ha sido hallada en un artículo-entrevista dedicado al creador del Doctor Cataplasma en las páginas interiores de un cómic! (Bruguelandia nº 28, ed. Bruguera, Barcelona 1983, pp. 19-58) redescubierto, entre papeles varios del autor del presente artículo, en los días que el verano del 2008 se apagaba. No obstante, las aportaciones dadas por el tebeo y los datos biográficos de Martz-Schmidt bien pueden servir para hilvanar cómo fue esta convivencia.
El primer contacto.
Muy posiblemente, el primer contacto que Schmidt estableció con la obra de Segrelles fue en el estudio del pintor cartagenero Vicente Ros, al cual acudían con frecuencia intelectuales, artistas y futuras promesas. No era nada extraordinario que de las paredes del estudio colgasen copias y fotografías de los óleos, acuarelas e ilustraciones de Segrelles pues el pintor cartagenero le profesaba gran admiración (su obra también tiene una profunda carga de misterio y espiritualidad). Schmidt, fascinado por aquellas obras, tomadas como un estilo a seguir que no imitar, sin pensarlo dos veces, y seguro que alentado por el Maestro Ros, sale de Cartagena en dirección a Albaida con la intención de conocer al mundialmente reconocido pintor e ilustrador José Segrelles Albert y escuchar de él los mejores consejos que nadie le podía dar.
Tras un viaje largo por la expectación del encuentro, Schmidt se presenta en casa de Segrelles, sita en la plaza homónima de su Albaida natal. Tal vez con la recomendación de Vicente Ros bajo el brazo, abrió él mismo la verja de hierro y tocó dos veces a la puerta moruna. Fue en 1947, cuando España trataba de despertar del mal sueño de la Posguerra, quizás con la llegada del buen tiempo (primavera) y en vísperas a su marcha a Barcelona donde le esperaba el éxito y el reconocimiento.
Segrelles diseñó su Casa-Museo durante su estancia en Nueva York en los años 30. Inaugurada en julio de 1943 recoge, en diferentes salas, buena parte de la obra del pintor seleccionada por él mismo. Pocos meses después, la Casa-Museo se completó con la que fue la primera biblioteca del pueblo de Albaida. También se realizó en ella exposiciones, conciertos y teatro. Para Schmidt cruzar el umbral de la puerta desembocó en un seguido de sensaciones mágicas y misteriosas, tal como pasa en la actualidad. Schmidt calificó aquel hogar, Monumento Turístico Nacional, de “extraordinario y singular” como su propietario, “fantasmal”, las vitrinas le dieron la sensación de “descender al fondo del mar” y se respiraba “quietud árabe”. Guiado por alguien del personal de servicio, llegó a la sala donde estaba Segrelles, posiblemente deleitándose con Chopin, leyendo a Julio Verne o dando las últimas pinceladas al retrato de su hija Concha, y estrechó, por primera vez, las mágicas manos del Ilustrador.
Lección magistral.
Después de la oportuna presentación y muestra de admiración, el Maestro y el Querido Discípulo se pusieron manos a la obra. Con Segrelles, Schmidt aprendió su primera técnica pictórica, aquella con la que, como se dice en el argot del arte, “rompió la mano”. Primero se toma un papel bien fino, sin grano, empaparlo bien y estirar, se sujeta por los extremos con clavitos y se deja secar. Una vez seco, se le aplica a todo el papel un fondo de color fuertemente oscuro (azules, verdes, cobaltos, negro) el cual, con pincel mojado en agua destilada, se va degradando para hacer surgir (“es difícil, palabra”, comentaba tiempo después Schmidt) los claros de contraste y la penumbra sin dejar de respetar las zonas de sombra. Martz-Schmidt quedó fascinado al comprobar como surgían las figuras “iluminadas por un halo cenital de luz submarina”, pues se realizan sin dibujo previo. Décadas después, Schmidt afirmó que “muchos cómics de ciencia-ficción actuales [años 70-80] tienen su punto de partida en el estilo personal de Segrelles, único en su género”. Con esta técnica Schmidt aprendió a captar el movimiento o, como a él le gustaba decir que hacía Segrelles “interpretar la gran música por medio del color”.
José Segrelles quiso comprobar que su Querido Discípulo había aprendido bien la lección y dispuso en su estudio, presidido por La Dulce Ausente, los bártulos para que Schmidt pintase. La obra resultante fue Bodas de Titania y Oberon, inspirada en Sueño de una noche de verano de Félix Mendelssohn (basado en la obra de Shakespeare).
Bajo esta técnica y la influencia de Segrelles, Schmidt, ya en Barcelona, pintó cuadros inspirados en Fausto de Gounod, Amor brujo de Manuel de Falla, Sinfonía fantástica de Héctor Berlioz, Murmullos de la Selva de Richard Wagner y Claro de Luna y 5ª Sinfonía de Beethoven. Todos muy en la línea, sin ser copia, de las ilustraciones que Segrelles realizó para la Illustrated London News a finales de los años 20 en base a obras de mismos y otros autores.
02 El Destino llama a las puertas de la Vida, (5ª Sinfonía de Beethoven), Schmidt, Barcelona 1950.
Y llegó el momento de la despedida. Como se comentaba al principio del artículo, muy poco conocemos de esta visita de Schmidt a Segrelles. No fue un día ni dos si no, más bien, quince o incluso un mes. También podemos observar que entre ambos surgió un vínculo amistoso fuerte con base en la admiración de Schmidt sobre Segrelles y el afecto que pronto cogió este a aquel. Fueron días de mucha intensidad de trabajo y cariño. Prueba de ello: el modo en que se despidió Schmidt de Segrelles. El Dibujante, “llevado por un arranque de sincero respeto, agradecimiento y afecto”, besó las manos del Pintor. Tiempo después, Schmidt recibió en su domicilio de Cartagena las manos moldeadas en escayola de José Segrelles Albert con el siguiente el texto manuscrito: “Querías llevarte mis manos. Ahí las tienes”. Seguramente continuaron carteándose y protagonizaron algún encuentro más pero en Barcelona. Lógicamente, la muerte de José Segrelles Albert el 3 de marzo de 1968, vísperas de su 84 aniversario y de la fiesta de Falles de la cual él realizó su primer cartel promocional (1929), lleno de pena a Martz-Schmidt quién, de ahora en adelante, se referirá a Segrelles como “mi Maestro”.
La influencia de Segrelles en Schmidt.
La huella que dejó Segrelles en Schmidt fue profunda. Sus primeros personajes de tebeo son figuras estiradas y muy rectas. Pero, a su ingreso en Editorial Bruguera, Rafael González le aconseja suavizar sus formas, por lo que Schmidt se va a decantar dibujar personajes bajitos, casi diminutos, gorditos, de formas redondas, algunos calvos y cabezones (Don Usurio, Don Prudencio, Sófocles y más tarde Braulio e Insegurini), otros de barbas blancas (Tragacanto, Cataplasma, Chiquito), de barbas negras si son más jóvenes (Danubio, Rasputín, Troglodito) contraponiéndolos a otros de porte más alto y mayor corpulencia (Petronio, Panchita, Ojo de Canguro, Pepe KO, Deliranta). Don Usurio es quien mejor refleja su cambio en el trazo de los dibujos. Camelio Majareto, su secretaria Piluchi y Cleopatra tienen unas formas más reales y proporcionadas, rozando lo erótico en el caso de las dos últimas. Con el argumento de las historietas fue al contrario. Las tramas de sus primeros personajes (Cataplasma, Troglodito, Pepe KO, etc.) consistían en presentación, nudo y desenlace funesto para el personaje mientras que las de los últimos (Doña Urraca, Deliranta, Camelio, etc.) tienen un toque más ácido, surrealista y de humor negro.
03-04 Evolución del personaje de Don Usurio, Schmidt.






Pero mención aparte merece la historieta Doña Urraca en el Castillo de Nosferatu, que apareció en un Super Mortadelo de 1972. Doña Urraca fue creada por Jorge (Miguel Bernet 1920-1960) a finales de los años 40 pero al fallecer tempranamente, fue heredada por su hijo Jordi Bernet, luego pasó por los lapiceros de Francisco Torá y por los Estudios Vara para el corto animado Mortadelo y Filemón. Carioco y su invención (con el loco personaje creado por Carlos Conti de protagonista de la trama). 05 Brujas, Martz-Schmidt.
Así pues, llegados la década de los 70, Schmidt toma a este personaje primero en historietas cortas que actúan de precuelas de la aventura Doña Urraca en el Castillo de Nosferatu. El hilo argumental es el siguiente: los alumnos de Tragacanto se han perdido en el bosque y buscan refugio en un castillo. Allí conocerán a unos seres diminutos llamados mengues, fantasmas, un dragón, a Doña Urraca, Condesa Nosferatu, Pakohestein y las Hijas de la Noche a los cuales involucrarán, indirectamente, en mil y una jugarretas. Estaba ideada para ser una gran historieta seriada que se vió truncada en su página 24 porque la Censura tildó a las Hijas de la Noche de ser “demasiado sensuales”. Con esta aventura, Martz-Schmidt tocó techo como artista pues esta considerada la mejor historia que jamás hizo.





Para el personaje de Doña Urraca también es su trama más recordada (por encima de las de Jorge). Schmidt vuelve a sus orígenes trazando figuras rectas (a Doña Urraca su aguileña nariz le causará más de una complicación) y estiradas (excepto la clase de Tragacanto y los mengues) sobre decorados expresionistas, muy detallados, góticos y oscuros. Es más, la Doña Urraca de Schmidt se nos presenta como una ácida y macabra bruja con rasgos de vampiresa (Jorge la ideó como una solterona amargada gerente de una empresa de pompas fúnebres acompañada de Caramillo). Además, esta aventura, es la única de todas las que dibujó Schmidt con toque Segrelles.
12 Secuencias varias de Doña Urraca en el Castillo de Nosferatu, Martz-Schmidt.
Tras esta gran aventura, Schmidt dibujó unas pocas historietas cortas más con Doña Urraca hasta dejarla. El Doctor Cataplasma ya había visitado una casona encantada con moradores parecidos.
13 Doctor Cataplasma, Schmidt.
Sin embrago, tanto la técnica (con pequeñas variantes) como la influencia de Segrelles si se percibe en su faceta de muralista y cartelista. Para los murales, Schmidt utilizaba cartones con color ya impreso (negro, grises), traza las figuras, aplica una buena capa de “guasch” y, con pinceles bien finos, da color, aguado si quiere figuras finas y luminosas o grueso (esparciendo con espátula témperas) para los volúmenes grandes. Schmidt realizó decorados para las representaciones de Juan Germán Schroeder, Cumellas y Josep Maria de Sagarra en los teatros, Calderón, Romea, Coliseum de Barcelona y Pérgola Club de Sitges. Los carteles de Martz-Schmidt fueron encargados a través de su estudio de diseño, Martz-Schmidt Studio’s, por Unicef para su revista Europa. Fueron reconocidos con el Primer Premio de Cartelismo de dicha ONG.
14 San Jorge, Schmidt, Capilla Rafael Merry del Val, Madrid 1951.
15 Paranoia, G. Martz-Schmidt, Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi, Barcelona 1954.
16 Cartel par la revista Europa de Unicef, Martz-Schmidt Studio’s, Barcelona 1969.
17 Decorado de La Ciutat Submergida (Schroeder), Schmidt, Teatro Romea 1954.